Cómo fijar precios en una pyme sin perder dinero

Resumen: un precio bien fijado cubre tus costes, deja margen y encaja con lo que el cliente está dispuesto a pagar. Muchas pymes lo calculan a ojo y acaban trabajando a pérdidas sin darse cuenta.

Empieza por el coste real

Suma lo que cuesta producir o prestar cada cosa: material, tiempo, desplazamientos, software y una parte de los gastos fijos. Si no sabes cuánto cuestan tus gastos fijos al mes, divídelos entre las horas o unidades que vendes en ese mes.

Añade el margen

El margen es lo que queda después de cubrir el coste. Un precio de venta que cubre el coste pero deja cero margen es un precio que te deja sin beneficio. Calcula el margen sobre el precio de venta, y repásalo con la guía de cómo calcular el margen de beneficio.

Mira la competencia, pero no solo el precio

Revisa lo que cobran otros negocios parecidos, pero compara también lo que ofreces: plazo de entrega, garantía, atención, experiencia. Si compites solo por precio, siempre habrá alguien más barato.

Prueba antes de cambiar del todo

  • Sube el precio a los clientes nuevos y deja los actuales unos meses.
  • Anota cuántos aceptan, cuántos preguntan y cuántos se van.
  • Revisa cada seis meses, porque los costes cambian.

Si estás fijando precios de un servicio, la plantilla de presupuesto te ayuda a presentarlos de forma clara. Y para el IVA que debes añadir, consulta IVA básico para autónomos y pymes.

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